Agua tratada

El agua tratada, también llamada en muchas plantas agua de proceso, es el agua que ya recibió el tratamiento necesario para ser utilizada como calidad base dentro de la cervecería. Esta agua puede haber sido, ablandada, descarbonatada, parcialmente desmineralizada, ajustada en pH o tratada mediante membranas, según la calidad del agua de origen y los requerimientos de la planta.

Es importante considerar que el llamado tratamiento principal no siempre existe como una etapa independiente en todas las cervecerías. Su necesidad depende principalmente del origen del agua y de su composición. En aguas duras, normalmente asociadas a fuentes subterráneas con mayor contenido de calcio, magnesio, bicarbonatos y sales disueltas, el tratamiento principal suele estar orientado a reducir la dureza y controlar la alcalinidad. En cambio, cuando se trabaja con aguas blandas o de baja mineralización, como muchas aguas superficiales, puede bastar con un pretratamiento bien diseñado sin tener que incluir un tratamiento principal.

En el caso de aguas duras, el tratamiento principal consiste frecuentemente en sistemas de ablandamiento o suavización. Su objetivo es reducir principalmente calcio y magnesio, responsables de la dureza del agua. La dureza es un parámetro importante porque puede favorecer la formación de incrustaciones y afectar la eficiencia de las soluciones de limpieza; los sistemas de intercambio iónico se aplican comúnmente para reducirla, transformando las sales de calcio y magnesio en sus formas sódicas . También pueden emplearse procesos de descarbonatación o ablandamiento con cal, donde se remueve dureza carbonatada mediante precipitación de carbonatos de calcio y magnesio .

La reducción de dureza es especialmente importante en equipos donde el agua se calienta o se concentra, como intercambiadores, pasteurizadores, lavadoras, calderas, circuitos de agua caliente y sistemas de limpieza. En estas condiciones aumenta el riesgo de incrustaciones, pérdida de transferencia térmica, obstrucciones, mayor consumo energético y reducción de la vida útil de las instalaciones.

En muchas cervecerías, el agua tratada funciona como la calidad base para la mayoría de los consumos internos. A partir de ella pueden alimentarse sistemas de limpieza, CIP general, servicios auxiliares, preparación de soluciones, sistemas de frío, torres de enfriamiento, producción o recuperación de CO₂, envasado y postratamientos específicos. Cuando el agua tratada no cumple por sí sola con los requisitos de un uso determinado, se aplican postratamientos puntuales en el punto de consumo o antes de la aplicación final.

De esta manera, el agua de uso general puede distribuirse directamente desde la red de agua tratada, mientras que usos más exigentes, como agua de calderas, agua cervecera, agua desaireada, enjuagues finales o agua introducida al producto, pueden requerir ajustes adicionales. Estos postratamientos pueden incluir filtración fina, carbón activado, desinfección UV, ósmosis inversa, desmineralización, desaireación, ajuste mineral o dosificación química, dependiendo del objetivo tecnológico previsto.

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